jueves, 29 de septiembre de 2016

El Día de Muertos es considerado la tradición más representativa de la cultura mexicana. La celebración se lleva a cabo en dos días: el 1 de noviembre es dedicado al alma de los niños y el 2 de noviembre a la de los adultos. El origen del Día de Muertos tiene sus raíces en el sincretismo de las culturas prehispánica y europea, de las cuales se enriquecieron los ritos y las ceremonias que se realizan alrededor de esta festividad. Aunque la celebración anglosajona de Halloween se ha popularizado entre la población mexicana, en la mayoría de los familias la tradición persiste y se colocan ofrendas con elementos muy particulares. A continuación te mostramos cinco de los principales aspectos de esta festividad. Ofrendas como bienvenida La creencia popular es que las almas de los seres queridos que se nos fueron regresan de ultratumba durante el Día de Muertos. Por ello, se les recibe con una ofrenda donde se coloca su comida y bebida favorita, fruta, calaveritas de dulce y, si fuese el caso, juguetes para los niños. Tampoco faltan las fotografías de los difuntos y las coloridas flores de cempasúchil. Iluminando el camino de regreso a casa Una parte muy importante de ésta tradición implica visitar los cementerios. Ya sea durante el día o la noche, las familias acuden y colocan velas sobre las tumbas como una forma de iluminar el camino de las almas en su regreso a casa. Algunas familias pernoctan en los panteones, los cuales abren las 24 horas durante esta fecha. Durante las veladas se suelen contratar grupos musicales que interpretan las canciones preferidas
El humor mexicano frente a la muerte En México se percibe a la muerte de una manera muy peculiar, pues los mexicanos utilizan la sátira para burlarse de ella. Un ejemplo de esta expresión es la famosa “Catrina”: una calavera popularizada por el grabador y caricaturista José Guadalupe Posadas. Tradicionalmente, la Catrina porta la vestimenta de una dama de la alta sociedad, como muestra de la presencia de la muerte en la cotidianidad de todos los estratos sociales.
LEYENDA CORTA La niña en la escalera Hace algunos años, en una linda casa en medio del campo vivía una familia de tres hijos y su madre, la cual se unió al poco tiempo con un hombre, convirtiéndolo en padrastro de los pequeños, pero; este tipo era muy violento, maltrataba a los niños sin razón, les quitaba sus alimentos, les negaba el agua, hasta los golpeaba solo por gusto. Aunque trataba muy mal a los tres niños, parecía tener un odio mayor por la hija de 10 años, a quien golpeaba de forma más salvaje, llegó un día hasta el punto de arrojarla por las escaleras… y la pequeña murió al momento.Para no enfrentar el castigo por lo ocurrido, el resto de la familia huyó a alguna ciudad que se desconoce. La casa pasó a manos de otra familia, que duró poco tiempo en ella, pues escuchaban a menudo la voz de la pequeña pidiendo ayuda Las siguientes personas que habitaron esa casa, se quedaron el tiempo suficiente para escucharla llorar y gritar en medio de la noche, hablando cuando la gente estaba de espaldas y al voltear no veían nada… también golpeaba en ocasiones la puerta para pedir un poco de agua, pero; lo más inquietante de su presencia, era cuando se paraba en la escalera… pues no se sabe si estaba cuidando a los demás para que no cayeran, o a propósito aparecía para tirarlos como lo hicieron con ella y corrieran su misma suerte. Siguen sin conocerse sus intenciones, pues hasta el momento el hecho de verla, para muchas familias ha sido suficiente… y la casa ahora permanece abandonada porque esa niña estará ahí por siempre.
Festejos del Día de muertos En diferentes estados de México se realizan distintas actividades para conmemorar esta fecha. En los panteones, por ejemplo, la noche del 1 de noviembre los familiares van a visitar a sus difuntos. En la tumba arman sus altares, cenan y pasan allí la noche quizás hasta acompañados con la música de los mariachis. Las ofrendas y altares poseen un gran simbolismo. En ellas se colocan diversos objetos que utilizaban los difuntos en vida y aquellos que le servirán en el inframundo. Para su elaboración se emplean flores (cempasúchitl, flor de color amarillo intenso que guiará las almas de los muertos) comida (calaveritas de azúcar, pan de muertos, calabaza en tacha, mezcal, atole, tequila) juguetes, veladoras, Festejos del Día de muertos En diferentes estados de México se realizan distintas actividades para conmemorar esta fecha. En los panteones, por ejemplo, la noche del 1 de noviembre los familiares van a visitar a sus difuntos. En la tumba arman sus altares, cenan y pasan allí la noche quizás hasta acompañados con la música de los mariachis. Las ofrendas y altares poseen un gran simbolismo. En ellas se colocan diversos objetos que utilizaban los difuntos en vida y aquellos que le servirán en el inframundo. Para su elaboración se emplean flores (cempasúchitl, flor de color amarillo intenso que guiará las almas de los muertos) comida (calaveritas de azúcar, pan de muertos, calabaza en tacha, mezcal, atole, tequila) juguetes, veladoras, copal, sal, agua, papel picado, retratos del difunto o cigarrillos., sal, agua, papel picado, retratos del difunto o cigarrillos.
SIGNIFICADO DE DÍA DE MUERTOS EN MÉXICO En México, cada pueblo, cada región, tiene sus propias tradiciones, sus propios usos y costumbres. Pero si hay una tradición que encontramos en cada uno de ellos, es sin lugar a dudas, la celebración del Día de Muertos. Es en ésta, en la que cada familia se prepara para recibir a las almas de los seres queridos que han abandonado esta vida. Pero hablar del Día de Muertos, no es sólo hablar del 2 de Noviembre, fecha que la Iglesia Católica ha marcado como el día de los Fieles Difuntos. Hablar del Día de Muertos en México, es hablar de misticismo, de simbología, de raíces prehispánicas, de altares, de ofrendas, de historia, de los últimos días de octubre y los primeros de noviembre. Ahora que han comenzado las celebraciones de este año, es buen momento para hablar de todo lo que representa, del origen de la tradición, de lo que poco a poco hemos ido olvidando, de la simbología de los altares y las diferentes actividades que enmarcan la tradición más grande de México. Aquella, en la que la muerte toma a la vez un sentido solemne, religioso y festivo.